Todo comenzó con la salida del avión que nos debía delegar de Madrid a Costa Rica. Primero empezó con un pequeño retraso y después fueron tres horas metidos en el avión con ocho niños; ahí comienza toda la historia.
Estuvimos más de tres horas en un supositorio Airbus sin aire acondicionado y poco aire, a unos 40 grados, aguantando lo ochos chavalillos tan felices como castañuelas.
Seguiremos cuando tengamos cobertura.
Ahora mismo estamos viendo seis tucanes sobre un árbol.