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La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) ha publicado en su último estudio que la transición energética europea de combustibles fósiles a fuentes renovables ha reducido notablemente los problemas ambientales y las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático.

La generación de energía renovable en la Unión Europea casi se ha duplicado desde 2005, produciendo el 34% de la electricidad de la UE en 2019 en comparación con el 38% producido por combustibles fósiles como el carbón y el gas. El cambio de la UE de la producción de energía basada en combustibles fósiles a fuentes como la eólica y la solar desde 2005 ha “disminuido significativamente” las emisiones, mientras que también ha producido “mejoras claras” en desafíos ambientales clave, afirma la agencia.

Estos incluyen la acidificación del suelo, la eutrofización y la formación de partículas, un tipo de contaminación del aire relacionada con 379.000 muertes en Europa en 2018. “Al sustituir los combustibles fósiles más contaminantes, la expansión de la generación de electricidad renovable en la UE ofrece múltiples oportunidades para mejorar la salud humana y el medio ambiente mientras se mitiga el cambio climático”, asegura el estudio.

La agencia analizó 16 métodos de generación de energía, de los cuales el carbón, el gas natural y el petróleo tuvieron los mayores impactos del ciclo de vida en el medio ambiente: “la generación de carbón tiene, con mucho, la intensidad de impacto más alta, lo que genera la mayoría de los problemas en las categorías que analizamos”, dijo el experto en energía y medio ambiente de la AEMA Mihai Tomescu.

Al contrario de lo que se pueda pensar, las fuentes de energía renovable no tienen impacto cero: la producción de energía mediante la incineración de desechos puede afectar la ecotoxicidad del agua dulce, mientras que la energía de la biomasa está asociada con la formación de partículas, aunque una pequeña cantidad en comparación con la producida por el carbón, confirma la AEMA.

Alcanzar los objetivos de reducción de emisiones de la UE requerirá una expansión aún más rápida de las fuentes renovables, lo que requerirá un sector energético basado en un 70% en energías renovables para 2030. Dado este crecimiento esperado, la UE deberá abordar los posibles impactos ambientales de las energías renovables, dijo la AEMA.