Elías Bendodo, consejero de Presidencia, Administraciones Públicas e Interior de la Junta de Andalucía

El Consejo de Gobierno ha tomado conocimiento del documento Directrices Energéticas de Andalucía, Horizonte 2030, que servirá como guía en materia de fomento de energías renovables, eficiencia energética, ahorro y desarrollo de las infraestructuras en la región durante los próximos 10 años. Ha añadido que, actualmente, existen registrados 720 proyectos de renovables en Andalucía, por una inversión por encima de los 15.000 millones de euros

Con este documento, Andalucía pretende convertirse en un referente en la transición energética. Se ha elaborado a través de la Agencia Andaluza de la Energía, adscrita a las Consejerías de la Presidencia, Administración Pública e Interior y de Hacienda y Financiación Europea, que ha recogido y analizado el marco estratégico y normativo a nivel regional, nacional y europeo (con atención a las directrices sobre el cambio climático y energía de la UE, especialmente las del Pacto Verde Europeo y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima).

Andalucía se ha propuesto alcanzar un modelo energético eficiente, sostenible, seguro y neutro en carbono, aprovechando los recursos renovables disponibles en la región, incrementando el bienestar de los ciudadanos reduciendo desigualdades y sirviendo de impulso para el crecimiento económico y la creación de empleo.

Para conseguir estos objetivos, estas directrices han sido formuladas en cuatro ejes principales de acción básicos: la lucha contra el cambio climático mediante la descarbonización de nuestro actual modelo económico y energético con el uso de energías limpias, la incorporación de propuestas de economía circular, siguiendo las normas del ecodiseño, la eficiencia y la innovación. Estas inversiones no solo representarán oportunidades para las empresas sino también para la creación de empleo.

Todas estas medidas están alineadas con el Pacto Verde Europeo, la estrategia comunitarias que incluye el compromiso de reducir a cero las emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050 y que adquiere todavía más importancia en estos días por constituir una de las principales estrategias en la que los Estados europeos se van a apoyar para dejar atrás los efectos económicos de la pandemia del coronavirus.