Los efectos del cambio climático son devastadores para todas las zonas del planeta. Este escenario no es ajeno a la región de América Latina y el Caribe, y específicamente en Centroamérica como tal; más aún si se considera que su ubicación geográfica la coloca en un riesgo latente a fenómenos naturales de diversa índole; a lo cual se le adiciona su delicada situación económica y social y que han llevado a catalogar a la región como altamente vulnerable ante los efectos del cambio climático, según el estudio “Centroamérica y el cambio climático: de la planificación a la acción” publicado en 2020 por la revista Realidad y Reflexión.

El istmo centroamericano es una de las regiones más vulnerables a los efectos del cambio climático debido a su ubicación geográfica que la hace proclive a fenómenos naturales diversos, por un lado se forma un delgado puente que conecta a América del Norte con América del Sur, y se cuenta con costas en el Océano Pacífico y Atlántico, así como con cadenas montañosas que forman parte de su relieve; también buena parte de su territorio es de baja altura y esta sobre el nivel del mar; esto hace que la región cuente con una diversidad de ambientes y ecosistemas marinos producto de su proceso de formación hace más de 3.5 millones de años y que exista una variabilidad climática que permite la presencia de fenómenos tales como sequías, inundaciones, lluvias, deslizamientos, entre muchos otros.

Panorama de la región centroamericana, donde se visualizan los manglares y las áreas marinas protegidas. Fuente: Informe de “Atlas de los Océanos. Adenda Centroamérica” 2018

En la última década, se han producido varios eventos importantes relacionados con la lucha contra el cambio climático en Centroamérica como son “La estrategia regional de Cambio Climático en 2010”, “la Estrategia ambiental regional Marco” en 2015, la “Estrategia Regional de Cambio Climático Actualizada 2018-2022” y la “Estrategia Energética Sustentable Centroamericana 2020”.

Por otra parte, para la región de América Latina y el Caribe, la Unión Europea preparó en su momento el Programa Indicativo Plurianual Regional para América Latina 2014-202024 que tiene objetivos sumamente ambiciosos relacionados con el cambio climático en la región, ya que tiene como finalidad contribuir.

Factor Económico

El crecimiento económico experimentando por la región en los últimos años se ha mantenido levemente, gracias a la lenta recuperación de las principales economías mundiales y de las economías emergentes y en desarrollo; a grandes rasgos la economía a nivel mundial según estudios de la CEPAL (2019) registró una crecimiento en 2018 del 3.2% en contraste con el crecimiento reportado en 2017 del 3.1%; en ese sentido el crecimiento para la región de América Latina y el Caribe tuvo una expansión frágil del 1.2% en 2018, que refleja una leve desaceleración con respecto al período anterior donde fue del 1.3%; en la misma sintonía, la región de Centroamérica como tal, tuvo un crecimiento del 3.2% en contraste con el 3.4% del 2017.

Fondos climáticos aprobados para Centroamérica en el período comprendido entre octubre 2003 y mayo de 2018 en millones de dólares y detallado por el sector destino. Imagen del estudio.

Consecuencias

Si se considera que el desarrollo insostenible de la región centroamericana es un grave problema presente a nivel mundial (porque muchas regiones lo están haciendo de igual manera) es conveniente cambiar de una vez por todas el camino que se lleva; es evidente el daño que le hemos hecho al ecosistema y que debemos movernos a un desarrollo sostenible que permita que la región sea menos vulnerable a los efectos ocasionados por el cambio climático

El no ejecutar las medidas correspondientes traerá costos excesivamente altos a la región y a sus habitantes; donde es clave quitarse el concepto de que este tema sólo le compete a organismos o instituciones ambientalistas, o incluso al Gobierno en sí, sino que es un tema crítico que atañe y compete a todos por igual; sin lugar a dudas esto traerá muchos desafíos para todos los sectores involucrados y para la población.

El estudio también propone una serie de recomendaciones para luchar contra esta situación como la necesidad de promover la investigación científica en la región; es decir, el desarrollo de estudios encaminados a evaluar el impacto del cambio climático.

Finalmente, se evidencia el hecho de que el cambio climático es un problema que no compete solamente a los Gobiernos o a los científicos; sino que involucra a todos por igual, ya que somos parte del problema y de la solución; por tal razón, se considera que tanto la educación como la concienciación son componentes claves en este complejo escenario